miércoles, 13 de octubre de 2010

Mejor hipócrita que relativista

En un mundo como el que nos rodea, en que lo importante es:
  1. "Ir de frente" (da igual el contenido).
  2. "Respetar el ritmo de cada cual" (no importa a lo que nos estemos refiriendo).
  3. "Vivir el momento" (el ayer no existe, el mañana tampoco).
... yo reivindico el título de esta entrada. Lo puedo decir más fuerte:

¡¡¡ Mejor hipócrita que relativista !!!

El primer caso de relativimo se refiere a que en los medios de comunicación, en esperpentos sociológicos como "Gran Hermano", en debates acalorados sobre el corazón, en programas de testimonios barriobajeros tipo "Diario de Patricia", en Callejeros también... podemos escuchar constantemente y en las situaciones más inverosímiles la frase "yo voy de frente", "voy de cara", generalmente enunciada en tono altivo y de orgullo. Es como "mira, soy un nazi, pero voy de frente"; "soy un racista, pero voy de frente"; "soy una mala persona, lo reconozco, pero voy de frente"... Es decir, que da igual el contenido, lo que cuenta es "que voy de frente". Caso patológico de exaltación de las formas sobre el fondo.

El segundo caso relativista: "respetar el ritmo de cada cual", "cada cual está en su momento", "en este momento de mi vida"... Desde el punto de vista de la paz interior, de la espiritualidad, de la situación psicológica de cada persona, esta frase me parece absolutamente respetable. No me lo parece tanto en el caso de tratarse de una profesión, o de una situación social. Nadie, por "estar en su momento", puede faltar el respeto, ser violento o maleducado. Ningún médico puede decir "operaré de este modo, porque en este momento de mi vida es lo que necesito, o lo que sé hacer"... o en el caso de un profesor: "ahora pongo a los alumnos contra la pared porque es la última medida educativa que se me ha ocurrido y que encaja con este momento de mi vida", o "ahora me planteo la atención a la diversidad y hago agrupamientos flexibles porque es lo que, en el desarrollo de mi profesión, se me ocurre en este momento". Estas frases generalmente, si se actúa de buena fé, continúan: "si no funcionan estas medidas, las cambiaré por otras"... ¿¿¿Y LAS PERSONAS CON QUE HAS TRATADO??? ¿¿¿Y LOS NIÑOS Y NIÑAS QUE HAS MACHACADO??? ¿¿¿Y LOS CORAZONES QUE HAS ABIERTO Y HAN MUERTO EN LA OPERACIÓN??? Seamos serios y profesionales. Todo no vale. Vale, lo que se ha demostrado que vale, lo que otras personas han probado que funciona. Todo o casi todo está escrito, y de fácil acceso.

Y la tercera frase, "vivir el momento", está íntimamente relacionada con las dos anteriores, y sobre todo con la segunda, pero ahora se refiere a que no me preocupe por seguir una dirección, porque mis actos y mis gestos tengan un sentido, un significado, un plan a largo plazo. Importa el "hoy", el "ahora". No tener un concepto del alumnado, no tener un plan concreto en cuanto a metodología, encaminado al cambio y la mejora constante... navegar sin dirección, sin rumbo, a merced de la marejada de las modas y los profetas, que abundan en todo claustro, en toda reunión, en toda Consejería, en toda Facultad de Educación... Protéjanos Dios de los falsos profetas relativistas.

Por eso, le pido, querido lector, abandonado seguidor (si es que me queda alguno)... sea usted hipócrita, por favor...

En el mundo de hoy, como estrategia de defensa, solo quedan esas dos opciones: ser hipócrita o ser relativista. Cambiar en función del viento, o hacer como que uno cambia, mudando la piel como el camaleón.

El hipócrita ha elegido, ha optado, se ha atrevido. Ha sido capaz de posicionarse. Tiene una convicción y la defiende (o es hipócrita y finge lo contrario, pero sigue teniendo clara su opinión). Sea serio, infórmese, lea, sepa lo que tiene que hacer en cada momento en su profesión, y en su vida social... y si la situación lo requiere y se encuentra en un callejón sin salida:

SEA HIPÓCRITA, POR FAVOR...

...Me da por pensar que quizá esta entrada sea hipócrita, o quizá mañana escriba la contraria, porque haga frío o calor, porque me haya convertido en un asqueroso relativista... ya veremos...

jueves, 7 de octubre de 2010

La casa de mi tía

Es verdad que no actualizo. Es verdad que este blog parece más bien una serie de pensamientos abandonados, desahogos momentáneos desfasados que no merece la pena actualizar.


También es cierto que, si tenía algún seguidor, probablemente haya abandonado, aunque esto último no me preocupa.


Lo que ocurre es que este blog se parece a la casa de mi tía, que lleva más de 15 años vacía, pero aún sigue a disposición de quien la necesite. Mi tía de vez en cuando se da una vuelta, riega las plantas, visita alguna vecina (aunque cada vez quedan menos). Y cuando alguien necesita dormir allí, estudiar allí, comer allí... sigue en pie, como el primer día. Solo un rápido lavado de cara, y listo.


Creo que va llegando el momento de quitar el polvo, fregar, limpiar las ventanas, cambiar las sábanas... pues siempre hay cosas nuevas que encontrar, nuevos pensamientos para este blog.


Abre sus puertas de nuevo, por enésima vez, la casa de mi tía, con sus fotos antiguas y sus santos, sus macetas y su olor a cerrado. Todo cambió a su alrededor... todo, menos la escuela.

sábado, 26 de diciembre de 2009

La fuerza del optimismo

No, no, querido lector. Esta no es una reseña del libro de Luis Rojas Marcos que lleva por título "La fuerza del optimismo". Lo cierto es por lo poco que he leído de este hombre y lo poco que le he escuchado en televisión, me parece bastante interesante lo que dice, pero mi desconfianza hacia la psicología y la psiquiatría, sobre todo cuando se trata de cuestiones educativas, es más fuerte que cualquier interés hacia este hombre.

Por otra parte, la intención de este post es acabar el año de un modo algo mejor que con el anterior. Cuando, allá por septiembre (es verdad, no actualizo demasiado) escribí sobre la autoridad, estaba la cosa realmente
"calentita" en cuanto a disciplinas, crucifijos... y andaba un servidor alteradillo con dichas cuestiones. Y no. Estas no son formas de terminar el año y empezar 2010.

Mucho más de acuerdo estoy con
Miguel Ángel Santos Guerra y su artículo "Invitación al optimismo". Optimismo imprescindible a la hora de abordar cualquier cuestión
educativa, y optimismo imprescindible en la vida.

Si no fuera por el optimismo, no seríamos capaces de reinventar cada día, de afrontarlo con nueva ilusión, nuevas ganas, nueva fuerza.

El optimismo, y la firme creencia de que las cosas pueden ser mejor de lo que son, y nosotras y nosotros podemos hacer algo al respecto, mediante la utilización nues
tro mínimo de poder, como diría Freire.

El optimismo, y la fé en las personas que nos rodean, en nuestra familia, nuestros amigos, las personas con quienes nos vamos cruzando en la vida, en el aula, en el centro...

El optimismo y la capacidad de superar las dificultades, de saltar cada bache, ca
da obstáculo que encontramos en el camino, pensando que aunque nos duela, nos hará más fuertes...

Optimismo porque aunque se necesiten tal vez mil vidas y mil generaciones para arreglar este mundo, no podemos ni debemos detenernos en el intento.


Optimismo en tí, en mí, en los ojos de una niña, de un niño.


Feliz navidad, felices fiestas, felices vacaciones (quien las tenga), feliz fin de año/entrada de año, feliz solsticio de invierno... que cada cual coja la expresión que le interese.


Nos seguimos viendo en 2010.