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jueves, 25 de junio de 2009

Respuestas globales a problemas locales



Hoy me siento optimista. Hoy va a ser día de propuestas. Ya tocaba. El tono de las últimas entradas de este blog así lo viene requiriendo. Sin embargo, no debo renunciar totalmente a la orientación de denuncia de este blog. Así que si usted, estimada lectora o lector, espera agasajos y palmaditas en la espalda, se ha vuelto a equivocar de blog.

Problemas locales:

Disrupción, nacionalismos, problemas de identidad, interculturalidad (muchas personas la ven como un problema), atención a la diversidad, soledad, familias separadas, paro, diferencias sociales, ciudadanos de primera y de segunda crisis económica y crisis de valores...

Pseudo-soluciones habituales:

Flexibilización de espacios y agrupamientos (segregación), atención por parte de expertos y sin contar con la opinión del sujeto y sus progenitores (en terminología expertista), democracia representativa (el Consejo Escolar del pleistoceno, como le escuché hace poco a D. José Chamizo), soluciones a golpe de billetera, disciplina férrea y militar, fichas para los lentos, para los torpes, para los que hablan raro, para los distintos, la misma escuela de la revolución industrial disfrazada de progre porque tenemos ordenadores...


Sin embargo, hay esperanza:

Hay soluciones reales y factibles. Y están más cerca de lo que pensamos. Y son más sencillas que muchas de las habituales.


Urge retomar el discurso de la JUSTICIA (todo con mayúsculas), la PARTICIPACIÓN REAL y no "por figurar", el DIÁLOGO, el AMOR... urgen respuestas globales, redefinir lo que nos une y no lo que nos divide. Si caemos en los localismos, en lo que nos diferencia, siempre tendremos excusas para que algo no sea aplicable a todas las personas, para decir "con éstos no se puede hacer nada" o para decir "este problema es distinto y requiere otra solución".

Creo que es mejor una solución pequeña dialogada, consensuada, contando con la voz de todas las personas, que una gran solución ideada por personas expertas para problemas específicos.

Para ese cierto sector de profesorado que piense ahora mismo: "sí, vale, palabras muy bonitas, pero eso en qué se traduce", paso a hacer otra lista de propuestas concretas realmente eficaces:

  • No diferenciar grupos de ningún tipo dentro del aula ni del centro educativo: ni de nivel, ni por procedencia, ni por dominio del idioma...
  • Eso sí, el apoyo individual debe existir, pero fuera del horario escolar.
  • Contar con las familias en cada paso que damos, dentro y fuera del aula. Lejos de quitarnos autoridad como profesoras y profesores, da una legitimidad incuestionable a nuestras actuaciones.
  • Organizar las actividades que consensuemos entre todos, sobre todo en el espacio extraescolar, dirigidas no solamente al alumnado, sino a cualquier persona que requiera formación. Del mismo modo, cualquier persona que tenga algo que aportar, que lo haga.
  • Buscar metodologías y actividades de aula que permitan ser realizadas por todo el alumnado: trabajo por proyectos, aprendizaje cooperativo... y otros.
  • Dejar de ser "islas" y edificios cerrados a cal y canto durante cuatro meses al año (hagamos cuentas), y actuar como referente cultural. Un centro educativo debe ser también un centro cultural.
  • Huir de cualquier tipo de discurso, mensaje o medida folklórica o segregacionista. Del mismo modo que andamos cada vez más concienciados de la necesidad del lenguaje coeducativo, es necesario que no utilicemos un lenguaje excluyente.
  • No hablar de culturas, sino de personas. A mí no me interesa como sean "los marroquíes, los rumanos, los gitanos, las niñas, los torpes o los disruptivos". No se trata de analizar y etiquetar, sino de buscar soluciones concretas para esas personas que conviven con nosotros cada día: nuestro alumnado. ¿Quienes somos nosotros para decir cómo son ellas y ellos? ¿no sería mejor preguntarles?
  • AVISO PARA NAVEGANTES: no tiene porqué hacer todo esto el profesorado. No somos "los guardianes del templo", ni "de la sabiduría", ni tampoco somos un servicio técnico 24 horas, ni un cerrajero.
  • Y TODO ELLO, CON MUCHO AMOR hacia quienes nos rodean, a cada paso, en la puerta del centro educativo, en la calle, por los pasillos, en las aulas...

En fín, que se puede. Por tanto, eviten en su discurso el "eso es imposible" o "eso no se puede". Por supuesto que se puede. Además, se trata de medidas que vienen desarrollándose desde hace mucho, mucho tiempo.

Se puede. Otra cosa es que queramos.

domingo, 6 de julio de 2008

Funcionarios por la Gracia de Dios




Cuenta la leyenda que había una espada clavada en una piedra del Londres medieval, y que nadie era capaz de sacarla, incluso los más apuestos, valientes y preparados caballeros. Un completo desconocido llamado Arturo llegó y la cogió como quien saca el cuchillo de un bote de mantequilla. Desde ese momento Arturo fue aclamado como Rey unificador de Inglaterra, y pensó que iba a ser mejor ser justo con todas las personas de su reino. Solo a posteriori y por voluntad propia decidió Arturo ésto. Si hubiera decidido ser un tirano, lo mismo hubiera dado, porque ya fue aclamado Rey con anterioridad. Lo importante era sacar la espada, no dar de comer a los súbditos, conocer la geografía, la historia, saber tratar a sus gentes, desenvolverse en política exterior, ser un buen estratega, ser capaz de hacer mejoras en el reino... lo importante era la dichosa espadita.


Los Reyes y Nobles medievales europeos, igual que los cargos eclesiásticos hasta nuestros días, lo son por la gracia de Dios, esto es, porque el altísimo no tiene otra cosa mejor que hacer que ponerse a decidir quién vale y quién no en cada territorio, cada iglesia, cada lugar humano. Por la gracia de Dios eran para toda la vida, y su poder era incuestionable. Habían sido tocados por el dedo divino. Lo mismo que ciertos dictadores, como nuestro cercanísimo Paquito (
fam., Franco), que utilizaba lo de "Caudillo de España por la Gracia de Dios" (¡qué gracia tenía Dios, por cierto!). Otros ilustres ejemplos como Pinochet son mucho menos elegantes cuando se autoproclaman "senadores vitalicios".

¿Nos suena? ¿tiene algo que ver esto con el profesorado?


En un sistema que se dice democrático como el nuestro, una de las claves del éxito es la alternancia de poder a partir de la decisión popular. Es decir, las cosas del pueblo las decide el pueblo. Bien sabemos que hay cientos o miles de excepciones a esta norma, pero se supone que las reglas del juego están claras y son conocidas por todos.


La educación es de interés general, es el motor de la sociedad, es la clave del avance económico, se hace con dinero público, es por y para el ciudadano... pero... nadie la controla. No existe la palabra "control" en esta nuestra queridísima educación pública española.


¿A qué viene todo esto? ¡Con lo bien que estamos y lo hacemos todo los profesores y profesoras! Viene a que estamos en época de oposiciones para el profesorado, y el sistema de acceso puede causar la carcajada incluso del más profano en la materia. Se parece bastante al rollito de la espada. Lo importante es hacer el pino con las orejas, dar tres volteretas y terminar escupiendo fuego por la boca delante del tribunal. O sea, inutilidades varias que no garantizan en absoluto que se vaya a ser después mejor o peor profesor. Lo importante es, eso sí, aparentarlo. Y una vez que uno tiene el ansiado 5 y su destino provisional adjudicado, da absolutamente lo mismo lo que haga. Que uno decide ser justo y trabajador (craso error, según la mayoría del gremio), pues allá él. Que decide rascarse los genitales el resto de su vida... pues da lo mismo. Que ama a los niños... bueno, él verá. Que odia a los niños, trata con desprecio a las familias y es un tirano en su día a día... ¡no pasa naaaaaaada!.

Es surrealista realmente que personas que miden su éxito profesional según el número de suspensos que tienen (cuantos más, mejor), que utilizan metodologías de la edad media (dictar apuntes, por ejemplo, o suspender con un 4,8 en un examen, sin considerar otras cosas), que cierran las puertas de su aula y de la escuela a la realidad (virgencita, que me quede como estoy), que consideran cualquier medida de control como un ataque (y no como un derecho de la ciudadanía)... que esa gente (por llamarlos de alguna manera) tengan muchas opciones de entrar dentro del sistema educativo solo porque son más viejos, porque hace 10 ó 15 ó 20 años entraron en una bolsa de trabajo y echaron unos papeles en Delegación. El sistema actual de acceso está especialmente pensado para que este tipo de inútiles ingresen en el paraiso de los funcionarios.


El argumento de "llevo 15 años trabajando y ya lo he demostrado todo" en mi opinión no tiene ni pies ni cabeza. Habrá quien haya demostrado ser un gran profesional, un docente preocupado y comprometido. Y habrá quien se haya dedicado a conocer todos los vericuetos del sistema educativo destinados a trabajar cuanto menos mejor y a protegerse de las continuas "agresiones" (que así son consideradas) del alumnado, las familias, la sociedad, la administración... Ser viejo solo garantiza eso: haber vivido más años. Nada más. Y ya saben lo del Rey Arturo... una vez saquen la espadita... ¡hala, a ser reyes toda la vida!

Una vez superado un temario teórico más propio de ingenieros aeronáuticos que de profesores, una completamente inútil programación, una unidad didáctica igualmente irrelevante (de la que además, están exentos los viejos, por el mero hecho de serlo, que a los ancianos hay que respetarlos)... ya tienes el pasaje a lo que quieras, a las vacaciones de tu vida, al trabajo continuo, a épocas de más o menos trabajo, de más o menos compromiso, de darlo todo o de no dar nada... da igual... todo da igual.


Pocas cosas hoy en día son eternas. El relativismo de nuestro mundo hace que nos cuestionemos absolutamente todo y que solamente sea válido aquello en que nos ponemos de acuerdo que sea: ya lo dijo Habermas, que el consenso es la salvación de la humanidad.


¿Para cuándo un sistema de acceso que permita entrar y salir a todos con facilidad, tanto a fijos como a interinos? ¿para cuándo un seguimiento real de lo que se hace en las aulas, tanto para fijos como interinos? ¿para cuándo echar gente por incompetentes, como pasa en todos los trabajos?


Para el funcionario no hay consenso ni chorradas que valgan: lo es por la gracia de Dios y hasta que la muerte lo separe de la Docencia, esa dama sumisa y predispuesta a cumplir con su marido.


Firmado.: Un funcionario por la Gracia de Dios.



-------> Aquí tenemos a Dios Padre tocando con su dedo a un nuevo interino, que pasará a ser funcionario por la Gracia de Dios. Vaya... porque le ha hecho gracia. Obsérvese el agobio de Dios padre con todos esos candidatos detrás, y el relax del interino conocedor de su plácido destino.



miércoles, 26 de diciembre de 2007

Tiempo de soñar, reflexión con banda sonora

Soñemos por un momento que nuestra escuela es un lugar de libertad, un centro inagotable de experimentación y de creación.

Soñemos grandes prados, una mansión enorme, un invernadero, una gran biblioteca, animales, árboles... salas de estar y donde estar todo el tiempo que uno quiera.

Soñemos todas las edades, las personas, los habitantes de la cercana ciudad visitándonos constantemente, mostrando lo que hacen e interesándose por lo que hacemos.

Soñemos que todas las creencias puedan tener cabida, que todas las formas de vida aprendan unas de otras, que no haya ni el bien ni el mal, ni el castigo ni el premio, ni el cielo ni el infierno para nadie.

Soñemos que la ciudad entera gira en torno a la escuela, que actúa como impulsora de propuestas, de los sueños de los demás...

Soñemos que la ciencia está hecha a medida de las personas que viven en la escuela, no siendo éstos quiénes deban hacer grandes y absurdos esfuerzos por acercarse a aquélla.

Soñemos que las disciplinas humanísticas son realmente humanas, partiendo de los problemas e inquietudes reales de cada uno de los miembros de la escuela.

Soñemos que las artes se construyen constantemente, pues la vida misma es arte, es música, es sonido, es expresión... la vida es un lienzo sobre el que expresarnos libremente hasta el final de nuestros días.

Soñemos hacer un mundo mejor, empezando por nuestra escuela.

¿Cuándo empezamos?

FELIZ NAVIDAD



lunes, 27 de agosto de 2007

¿Todo vale en la escuela?.... mmmmm.... todo no, pero casi


Es muy común que la pregunta "¿todo vale en la escuela?" se escuche entre el profesorado, entre familias miedosas, entre políticos ansiosos de gloria, entre tertulianos sabelotodos de desayuno y sobremesa, entre expertos en casi nada...

¿Todo vale en la escuela?

¿Nos gustaría probar nuevos métodos de aula, nuevos contenidos, nuevas formas de organización?


(Innovadores métodos los de la Enciclopedia Álvarez,
tal como los de ahora... salvo por el color de las páginas
y por su coste económico... ¡Ay, no, si ahora estos métodos se
consideran tan buenos que los subvenciona el estado...
los libros son gratis!)



¿Nos gustaría que nuestros hijos se educaran en el mismo tipo de escuela en que fuimos todos nosotros educados?

¿Nos gustaría subir el rendimiento académico no solo de nuestros hijos blanquitos, varones, de clase media, cuya única preocupación es pasarse la siguiente pantalla del juego de la "play-station"... sino de todos los niños y niñas, sea cual sea su procedencia o condición?

¿Nos gustaría que hubiese un auténtico diálogo entre el profesorado y las familias, trabajando codo con codo, aunando esfuerzo, imaginando posibilidades...?

¿Nos gustaría que la escuela se adaptase a las necesidades reales (no las que cuentan en el telediario) de nuestra sociedad?

¿Nos gustaría ver a niños y niñas entrando y saliendo felices de la escuela, lugar donde se compartiera y se disfrutara, a la vez que se aprende?

¿Nos gustaría que cada vez el mundo fuese mejor gracias a la educación, y se extendiera una auténtica democracia y una auténtica participación de todas las personas, adultos y niños, occidentales y no occidentales, hombres y mujeres, ricos y pobres (que los hay, por más que nos engañemos)?

¿Nos gustaría todo esto?

Entonces... ¿Vale todo?

Claramente... ¡Sí!... o... casi todo...

VALE TODO SALVO LA TRADICIÓN, LA DESIDIA, LA COSTUMBRE, LA IMPOSICIÓN, LA EDUCACIÓN HEREDADA DE LA CULTURA DEL FUNCIONARIADO Y DEL FRANQUISMO

¡Salvo lo que hoy comúnmente existe... VALE TODO!

martes, 20 de marzo de 2007

Poemas que escupen verdades como puños


Hace mucho que no discuto sobre religión ni política,
todo lo puedo resumir en...

De todo lo que suene o apeste a fascismo,
guerra preventiva, violencia por violencia,
falta de diálogo y no sentirse cómodo al perder ni al callar,
en mí produce un terro nauseabundo
que me irrita y me trae a la memoria
la historia del dolor de civilizaciones muertas
y me hace ver de la guerrilla la más bella esquizofrenia.

Todo lo que quiero ser y donde quiero estar
es entre los que traten de hacer del interés
un juego de curiosidad y nunca de egoísmo,
derrotar al mundo material sin negar lo humano,
no servir a nadie, ser generoso sin esperar cambio,
abolir el clasismo con la educación y la contracultura,
y dejar que los niños y los ancianos sueñen
para cambiar la rígida madurez por una madura vital ilusión
que construye el mundo que nunca jamás debimos perder
donde la unión de humor y melancolía
derrota a los dioses para convertirlos en humanos.

Para los que digan "¡menuda utopía!"...
yo no he dicho nunca que fuera fácil,
de hecho no lo es por culpa de los que nunca la soñaron llenos de coraje.



(Poema de mi queridísima amiga Almudena Pemán, hija no reconocida del ilustre poeta D. José Mª Pemán. Un beso, Almu. Nos vemos siempre).


lunes, 12 de marzo de 2007

Algo se mueve en su interior



Llevo algunos (bastantes) días sin actualizar por encontrarme demasiado ocupado con cuestiones puramente educativas, referentes a la teoría, metodología y práctica... créanme, aunque no me vaya a centrar en eso ahora.

Hace unos días tuve la oportunidad de compartir un espacio de tres horas con un grupo de ocho alumnos y alumnas de cuarto de ESO, niños y niñas de 15 y 16 años. Se trataba de un espacio de tres horas en que no estábamos en clase y lo único que teníamos que hacer era pasar el rato. Y lo cierto es que fueron algunos de los mejores momentos del curso.

Dos o tres de ellos hablaban del mercado de la música y el capitalismo, ya que tienen un grupo de rock, y el tema les afecta; otros dos (un niño y una niña) hablaban de problemas reales y graves de personas del instituto, malos tratos inclusive; otras dos niñas (y otro niño y un profesor momentáneamente) comentaban que si cómo surgió el universo, que si de dónde venimos, que si habrá muerte, que si existe el alma, que si compartiéramos un poco entre todos el mundo sería mejor... En conjunto, toda una lección de filosofía y valores.

¿Promocionamos estas actitudes en el aula? ¿conocemos realmente el profesorado las reflexiones de nuestros alumnos y alumnas? ¿valoramos sus aportaciones? ¿nos parecería adecuado hacerlo? ¿nos interesa lo que dicen?




---> Conversación cotidiana y trascendental entre profesores: "Oye, compañero, tenemos una hora entera para administrativamente ponernos de acuerdo y presentarle al inspector la respuesta a esta pregunta: ¿qué sexo tendrá este ángel?"



Probablemente nos encontramos tan atareados en averiguar el sexo de los ángeles, los contenidos procedimentales y actitudinales de las materias transversales y otras inutilidades similares, que se nos olvida la realidad: las personas que nos rodean (incluyendo en el concepto de "personas" al alumnado) tienen las mismas necesidades que nosotros, reflexionan igual que nosotros (en algunos casos, mejor) y obtienen conclusiones que aunque no generalizables les sirvan a lo largo de su vida (tal como hacemos la mayoría con nuestra "filosofía y educación en valores cotidiana", que solemos practicar).

Algo se mueve en su interior... solo hace falta tener ojos para ver, oídos para escuchar y un potente fonendoscopio que nos deje alguna vez que otra estar próximos a su interior, dialogar y atender sus necesidades.




viernes, 16 de febrero de 2007

Tienen algo que decirnos


Esta debería ser la primera premisa de cualquier docente: convertirse en un activista de la escucha, defendiendo a ultranza la necesidad de escuchar al otro, sea quien sea, padre, madre, vecino, experto o alumno. Mucho se podría decir sobre las formas y maneras de escuchar, pero hoy me centraré en nuestros niños y niñas.

Hace unos días escuché decir a una Jefa de Estudios que "los niños de este año son muy activos, muy participativos, hacen muchas propuestas por sí mismos", a lo que una madre que había a mi lado me dijo en voz baja: "siempre lo son, lo que pasa es que hay que saber escucharlos".

Lo que esa Jefa no sabía es que había una profesora que escuchaba esas propuestas y que les permitía dar rienda suelta a su imaginación y sus intereses. Pasa tan desapercibido lo que hacemos en el aula que a veces pareciera que las cosas vienen por generación espontánea o "porque la genética los hizo así". Nunca sucede de este modo. Hay una intención en todos nuestros actos y también la hay cuando únicamente proponemos "hacer la actividad 1, 2 y 3 de la página 21" o "¿qué podemos hacer a este respecto? ¿qué se nos ocurre?" En el segundo caso es cuando vienen las sorpresas.

Una gran parte de mi actividad docente se basa en lanzar esta segunda pregunta al alumnado, y los resultados son impresionantes... lo que no significa que el profesor no pueda proponer... no solo puede, sino que debe... pero de modo igualitario y dialogado, negociando y ayudando después en todo lo que pueda, facilitando, asesorando... pero sobre todo partiendo de una premisa: ESCUCHAR AL PRÓJIMO, aunque éste sea una personita de 12, 14 ó 16 años. Tienen algo importante que decirnos. Siempre.


sábado, 10 de febrero de 2007

Desde el silencio

Hoy me doy cuenta de nuevo de que la gratitud, motivación y criterio del alumnado existen. Sí, sí, han escuchado bien, ese mismo alumnado de Secundaria que tiene la culpa de todos los males de la sociedad en cuanto a violencia, drogas, acoso, fracaso, desmotivación... Ese alumnado que necesita aulas de castigo, mediadores, expertos en todo, tratar la ciudadanía como algo independiente al resto de su vida, ese alumnado que necesita la religión porque al final Dios es lo único que queda... Ese alumnado sabe distinguir lo bueno y lo malo que se le da cada día desde el aula.

Ha ocurrido que dando una vuelta por internet me he encontrado de repente y por pura casualidad (creánme) con el blog personal de la típica adolescente de 15 años, y entiéndase aquí la palabra "típica" de la forma más dura e irónica posible: esa niña que está peleada con el mundo, constantemente enamorada pero no correspondida, que suspende casi todo, que se pelea con algunas compañeras... Esa niña había colgado en el blog el texto de una canción en inglés que estuvimos trabajando en clase.

----> (La luz al final del túnel,
vida después de la muerte)












Cuando un alumno o alumna nos pide que le demos la referencia de un CD o una película (o que le hagamos una copia), nos pide una fotocopia de un texto, nos solicita un libro, nos pide volver a hacer ésta o aquélla actividad... en esas situaciones uno descubre que hay vida después de la muerte. El problema está en quienes tienen asumidísima la muerte y vienen habitualmente al Centro Educativo a morir. Tema escabroso donde los haya: a los muertos hay que dejarlos en paz.


Con ese mismo afán de búsqueda será como alcanzaremos la conexión con la adolescencia, conectando unas veces, otras discutiendo, reflexionando, proponiendo, participando... y sobre todo... teniendo en cuenta que lo que tenemos delante son PERSONAS con vidas propias e independientes, futuros que se van construyendo desde la incertidumbre del presente. Propiciémosle a estas personas que conviven con nosotros las máximas posibilidades desde el ruido de nuestras aulas y desde el silencio de su reconocimiento.


viernes, 2 de febrero de 2007

Gracias por todo

Compañera del alma:

Hay momentos, como los que últimamente hemos vivido, en que uno no sabe muy bien cómo comportarse, a quién dirigirse, en qué ampararse o cómo desenvolverse en esta jungla educativa, donde los peligrosos no son nunca los cachorros (por muy agresiva que sea su especie), sino los grandes y viejos depredadores, expertos en el arte de la guerra y perv
ersos de tanto mundo andado.

Para todos ha sido y es difícil elevar propuestas cuando tu voz es (si me permites la alusión bíblica) aquélla que clama en el desierto. O mucho peor, cuando hay toda una serie de personas cuyo único oficio es procurar que tu voz no se oiga.


Por eso tu contribución ha sido y es crucial. Porque de nuevo vienes a demostrar que con el trabajo bien hecho y el buen hacer es como se sale de todas las situaciones, y porque de nuevo vienes a recordarnos que el motivo por el que nos levantamos todos los días a las siete es también para pagar facturas... pero sobre todo por los chavales.

Ellos son el centro, el origen y el fin de nuestras acciones. Ellos son, por tanto, quienes pueden sacarnos de cualquier situación, quienes pueden inyectarnos esa vacuna que tanto necesitamos contra la desidia. Tú y solo tú has sido quienes nos llevaste ante ese remedio, poniéndolo de manifiesto con tu propio e
sfuerzo y con la simple (y no por ello menos difícil) práctica educativa. Sin grandes discursos ni grandes aspavientos. Sin ruido pero con firmeza.

Porque la alegría de los niños, los jóvenes, los adolescentes, y la de los profesores que trabajan codo con codo, conscientes de que el cambio, la innovación, la búsqueda es algo continuo que nunca acabará... porque la espectación de un público (sea cual sea) entregado a esa labor que en silencio realizamos y dignificamos, porque la ilusión y el éxito están (de nuevo) en las cosas pequeñas, en esas que nadie ve y nosotros veíamos. Y que tú nos has recordado.

P0r eso... porque las buenas prácticas son la base de todo, ya sean curriculares o extraescolares, de convivencia, interculturales, de valores o para materias instrumentales, ya se trate de música, danza, teatro, deporte, idiomas, viajes, museos... dentro o fuera del aula... si son educativas da
igual donde sean, con quién sean y de qué se traten.

Por todo eso que has venido a recordarnos, proclamando la realidad, a través de la voz y la ilusión de niños y niñas.

Muchísimas gracias, querida amiga.

Nos vemos el lunes, de nuevo.

martes, 2 de enero de 2007

Prevención de la violencia de género


Como no era cuestión de empezar el año con ningún mensaje ácido, crítico o removedor de conciencias como los últimos del año pasado y primeros de este blog, he creído mucho más conveniente empezar con una propuesta interesante.

El título de este libro de Elena Duque (2006): Aprendiendo para el amor o para la violencia. Las relaciones en las discotecas, Barcelona, El Roure, puede parecer incluso frívolo o irrelevante. Sin embargo, la autora analiza de un modo bastante exhaustivo cómo se producen hoy por hoy las relaciones entre hombres y mujeres, partiendo del análisis histórico de las discotecas; las distintas teorías sobre el amor, las relaciones de pareja, la solidaridad entre mujeres...; las aportaciones y problemáticas del feminismo... para después incluir las voces de las propias actoras, a través de una serie de entrevistas.

Y finalmente la propuesta ("como siempre", podríamos decir) está en el diálogo.


La propuesta es el diálogo que nos lleve a proponer otras interacciones, otra forma de entender las relaciones que no sea la machista, autoritaria, la de la "falsa libertad sexual" que muchas veces vivimos. Fomentando relaciones basadas en el diálogo solidario entre mujeres; la libertad sexual entendida como libertad de elegir posturas más o menos tradicionalistas, más o menos "modernas" o construir y reinventar incluso nuestra opción sexual; y el diálogo también en el establecimiento de normas de pareja, ya sea esta pareja esporádica o duradera, normas construidas desde un punto de vista no estratégico (no por el interés de una de las partes, como habitualmente ocurre en el "ligue") sino por el bien común.

Un ejemplo a seguir y transmitir desde nuestras aulas.

Feliz año nuevo 2007 a todas y todos.