jueves, 9 de agosto de 2007

¿Son ciudadanos los religiosos, o los de derechas?

Primero... siento enormemente este parón vacacional, que no ha sido realmente a causa de las vacaciones, sino de un desánimo y una actitud de desidia hacia todo lo que tuviera que ver con mi escuela (nunca la escuela, en general). Ya superada dicha actitud, cual ave Fénix, retomo polémicas e iniciativas con más fuerza que nunca.

Quisiera hacer algunas precisiones respecto a la polémica "Educación para la ciudadanía". Como es sabido por quienes hayan leído otras entradas de este blog, me gusta echar mano del Diccionario de la Real Academia, ya que el lenguaje estructura nuestro pensamiento y siempre es bueno clarificar términos para saber de qué estamos hablando.


Dice el Diccionario:


- Educación:

(Del lat. educatĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de educar.

2. f. Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes.

3. f. Instrucción por medio de la acción docente.

4. f. Cortesía, urbanidad.


- Ciudadanía:

1. f. Cualidad y derecho de ciudadano.

2. f. Conjunto de los ciudadanos de un pueblo o nación.

3. f. Comportamiento propio de un buen ciudadano.


- Religión:

(Del lat. religĭo, -ōnis).

1. f. Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

2. f. Virtud que mueve a dar a Dios el culto debido.

3. f. Profesión y observancia de la doctrina religiosa.

4. f. Obligación de conciencia, cumplimiento de un deber. La religión del juramento.

~ católica.

1. f. Confesión cristiana regida por el Papa de Roma.



Nota: elíjanse dos de las palabras, y combínense del modo en que se desee. Las tres juntas parecen ser incompatibles.


----> No hay más que verlos: son un claro ejemplo de ciudadanos democráticos, libres, que creen en la igualdad de género, antijerárquicos, dialogantes, racionales, no homófobos, no clasistas... verdaderos ciudadanos COMO DIOS MANDA.





Me gustaría, además, añadir un par de elementos de juicio.


El primero se refiere a lo desagradecida que quizá esté siendo la iglesia católica española con respecto a un estado que, a pesar de declararse aconfesional, le mantiene grandes privilegios en educación.


El segundo es, en mi opinión, aún más grave (pues con la iglesia, ya se sabe, "hemos topado"): ¿quiere la derecha española desvincluarse del concepto de ciudadanía? Si es así, manifiéstenlo abiertamente, declarando que la derecha no cree en esta idea, en este término. Si lo consideran de interés, admitan la necesidad de esta asignatura y a partir de ahí dialogamos sobre su contenido.


En cualquier caso, yo tendría bastante claro si tuviera que elegir para mi hijo o hija entre ser ciudadano o ser religioso.

¿Ustedes qué opinan?

jueves, 7 de junio de 2007

El grial es la palabra


"Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra".

(Blas de Otero)




No lo olvidéis... "El grial es la palabra"... esa misma que otros utilizan para difamar, acosar, desmotivar y anular cualquier atisbo de vida y esperanza. Esa misma que nosotros alzamos para que cada vez haya menos cadáveres educativos...

Siento enormemente actualizar tan escasamente este blog. Motivos y motivaciones siempre hay, aunque tal vez escaseen en los últimos tiempos.

Abrazos a esos ciberprofesores que creen en las personas que tiene delante.

Cientos de maldiciones para el resto.

AMEN.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Mil y una vidas (II)

El ritmo de los tiempos y los últimos acontecimientos padecidos me obligan a cambiar el tono.

La entrada de hoy puede herir la sensibilidad de cualquier profesor o profesora corporativista, funcionarial o simplemente sin ganas de trabajar (¿alguien conoce alguno?):

Mil y una vidas para aprender, afirmaba un servidor de ustedes en la entrada anterior.

Mil y una vidas también para maldecir, para denunciar, para no dejar respirar, para no bajar la guardia, para la lucha encarnizada, para desesperarse y gritar y llorar y dar puñetazos en la pared o en la mesa, según se tercie.

Mil y una vidas para denunciar todas esas injusticias y negligencias que día a día el profesorado comete, a veces con buena intención... la mayoría de las veces deliberadamente.

Mil y una vidas para denunciar la falta de esperanza, la desidia de todo un sector del profesorado responsable de esos "ciudadanos del futuro", nuevos trabajadores de la nueva sociedad del siglo XXI.

Mil y una vidas para denunciar la envidia de muchos que ahogan la ilusión de los pocos.

Mil y una vidas para reclamar el derecho a la diferencia, a ser minoría, a nadar contracorriente, a una democracia real y justa en el centro educativo.

Mil y una vidas para maldecir a los inspectores siervos de la Ley Divina del Político, siervos del "aquí no pasa nada", del "todo va bien" y del "hemos conseguido..." Perros sin cadena recién recogidos de la protectora de animales, deben todo su ser a su amo, incluyendo lamer zapatos y cagarse cuando les ordenan.

Mil y una vidas para todo el que se cree que por ser director, secretario o jefe de estudios adjunto de un centro de segunda categoría se considera capaz de dirigir el destino del universo.

Mil y una vidas porque nunca... nunca... apaguen la llama que nos mantiene, la ilusión, la idea de que otra realidad es posible y mucho más al alcance de lo que parece.

Oidme bien, soy la voz que clama en el desierto, seguiré siendo siempre vuestra peor pesadilla...


¡¡¡¡¡ Uuuuuuuuuuh !!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Soy el fantasma del trabajo !!!!!!!!!!!


Solo deseo a todo este profesorado que otros profesores hagan con sus hijos lo mismo que hacen ellos con sus alumnos.

AMEN